Pagar mi deuda

Cuando camino por los pasillos baldeados
Todo es como un rio de lavandina.
No importa que frieguen profundo
la mugre se adhiere a lo que flota

Tras la puerta que oficia de oráculo y separa a los cuerdos de los idos
 me espera esa gota blanca que el Dr me da cada mañana
para transitar su vereda, vestir su maniquí, ser el goi de su pecera
Es un viento que despliega  aun más la soledad de mis velas 
Deja a mi caja de pensar como un  cerillo quemado
Un químico opaco que disuelto en mi estomago
 desnutre el alma y engorda el peso muerto.
El dice que calma mi instinto incendiario
Aquí nadie se queja, pero sufren de misoginia
enfermeras van y vienen descargando eléctricas caricias.

-No me visites mas- le dije.
guarda  tu cantinela de volar hambrientos a  otras fronteras
en tu cabeza solo hay;  tatuajes sin historia , lipo de caderas, cerum  para piel de almendra.
No me pidas de empezar de nuevo  montada en botas hípicas enumerando  todos mis defectos
no me hables de escapar, cargando en tu espalda tus estúpidas vidrieras
El encierro que sufro, es igual que el encierro que me espera allá afuera


La gente es cubículo/un diamante de hielo disuelto al primer grito de angustia.
Vacas cobardes rumiando buenas intenciones
Moscas martillando el vidrio cayendo muertas sin libertad
Se creen asegurados hilando mil y un paredes  a lo descosido
Crean un cuento/fabrican un velo/adornan con tiaras el matadero.
Se inclinan sabiendo que  crucificados y empalados  visten los laureles de todo cesar
El planeta necesita ser exterminado de su orgullo insano
El toro del mundo mercantil fue un falso caballo de Troya
Su autor lo creo para envestir contra esa orbe
Termino como toda obra insurrecta contra los dueños del imperio
Prostituida, deglutida, finalmente comprada
 hecha monumento de la bolsa
Esa  arpillera voraz que va llenando al mundo de pobres

Por suerte La lucha se sostiene por unos pocos caprichosos
Los papillon;  no hay isla ni diablo que contenga ese alteo en sus pechos
ni  candados que pongan a esas almas de rodillas
los bapus; no hay ni habrá  imperio o molienda
que logre  detener esas sandalias gastadas y sus  varas de bambú   
los tatas madibas  y sus dedos oscuros aferrados a los 27 barrotes
A sabiendas que los prisioneros eran los Boers  en su odio
Y no ellos asidos al tesón de morir en su tierra tamizada de mandatos extranjeros
Cada treinta y nueve años con boinas y cigarros
festejamos un cumpleaños en sierra maestra y una despedida en la higuera
Tras el vidrio sentados frente a mi solo quiero a esos caprichosos
Pero en mi celda solo me acompañan
Una silla, una cama y un inodoro
 palitos de acero lustrado de mi rueda de hámster
Cagar, dormir, pensar
Pensar, dormir, cagar
Ya lo dije, mi encierro no es diferentes a los de afuera
Su libertad consiste en cruzar la acera con luz amarilla
 cambiar el auto del carril lento al rápido
 tomar café en un bar que no es el habitual.
Dejar la iglesia un par de domingos para parrandear con amigos
Faltar a un cumpleaños familiar
Cambiar un feriado de montaña por uno de playa
Dos o tres días al año hacer la rabona al trabajo con parte de enfermo
Como para no perder la costumbre escolar
Creer que violan una vida en cuarentena
Es su única fiebre, su falsa fiebre, su placentera fiebre

Yo giro como ratón en el minúsculo aro, ellos los libres giran Como grandes mamíferos
En las norias, las ruedas de la fortuna, en las moscovitas o las de chicago
Soldados a las góndolas pasean el rito diario por el parque de distracciones
Por eso ya nadie me visita
Nada de provecho, de utilidad tengo para ofrecerles.
Soy una boca mas para sus grageas envueltas de caramelo.
No hay en este establecimiento de blanco tumba
Un arco iris , un calidoscopio , una brújula vikinga
Ni siquiera un Bodhisattva que me convide una cicuta
Y así despedirme no sin antes pagar mi deuda.
Un perro para Estela
 fuego al capitolio.



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