Me nombro, luego existo


                                                                                                                            El lenguaje crea universos infinitos                                                                                                            

Pueden ser de feroces, acomodados, extasiados,  infernales. Lo imposible acapara en si  un vasto espacio donde conviven muchos otros universos  más pequeños. En ese círculo se designan y nacen  múltiples espacios de negativización. Si el universo fuera solo uno, y no múltiples universos conviviendo, yuxtaponiéndose, intercalados, deberían desaparecer palabras como exiliado o extranjero. Ambas exigen en su etología la existencia de dos puntos en el espacio, dos lugares, dos  ubicaciones  y necesitan de una contraposición otro punto opuesto diametralmente a saber lo cotidiano.  Sin este universo de lo cotidiano,  lo extranjero o exiliado serian palabras vacías de significación.  Para que la palabra tome valor y representación   debe encadenarse con otras desde la diferenciación, establecer una ley de las diferencias. Hay universos que ficcionan unidad, pero solo se someten al absurdo. En su conjunto extranjero y lugareño son lo mismo , como lo son el exiliado y el protegido. El absurdo sobrepasa, y aplasta las diferencias.  Rompe con la designación prolija, pulcra  y bien llevada de  los diferentes lugares asignados en orden, siguiendo una dialéctica que repudia el azar. La joroba del camello tiene su razón de ser y utilidad. Ser reservorio de agua , por la particularidad seca y de escasas lluvias del lugar que habita y se desarrolla. El cuello largo de la jirafa debe su existencia a los altos arboles de la sabana africanas, al menos es una de las teorías . La cebra su rayas en blanco y negro al daltonismo de su mayor predador, el león, aunque ahora parece que cumpliría una función muy compleja para espantar las moscas.  Esta discreción de la utilidad, esta lógica en la  biología de la supervivencia solo puede ser acotada poéticamente con el absurdo.  Este se permite romper el discurso científico y crear metáforas que admiten escapar al numero, a la lógica y a la utilidad. Parándome en ese universo puedo decir que la existencia de la mariposa no tiene propósito insitum, sin embargo existe porque alguien quiere que exista, alguien que pueda apreciar su belleza, a pesar de su corto transito.  El absurdo es la salida elegante para lo imposible y la nada . Necesitamos de el para soportar ser solo un numero mas en el conjunto. Nos da la esperanza de lo particular, de lo propio. Se viste de caos y le inventa un discurso a la nada.
                                                                             


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