El presente trabajo es una apropiación del libro "el desasosiego" de Fernando Pessoa. la idea fue usar las frases más resonantes a mi oído o mi alma y unirlas en un orden diferente al lineal del libro. Haciendo un intento espero logrado de  síntesis poética o rayuela .
El Sutra del sin sentido o la desconstrucción de la idea


Todos los movimientos de la sensibilidad, por agradables que sean, son siempre interrupciones de un estado. No son las grandes procuraciones la que nos distraen de nosotros, Sino hasta los pequeño enfados perturban una quietud a la que todos sin saberlo aspiramos. Reconocer la realidad como una forma de ilusión, Y a la ilusión como una forma de realidad es igualmente necesario e igualmente inútil. Vivimos casi siempre fuera de nosotros mismos, y la vida misma es una constante dispersión. Pero es hacia nosotros donde tendemos, como hacia un centro en torno al cual hacemos como los planetas elipses absurdas y distantes. La vida contemplativa para siquiera existir, tiene que considerar los accidentes objetivos como premisas dispersas de una conclusión inalcanzable; Cualquier cosa conforme se la considere es un asombro o un estorbo, un todo o una nada, un camino o una preocupación. Considerarla cada ves de un modo diferente es renovarla, multiplicarla por si misma. Por eso es que el espíritu contemplativo que nunca ha salido de su pueblo tiene a pesar de todo a sus órdenes el universo entero. En una celda o en el desierto esta el infinito. Hay sin embargo, ocasiones de la meditación, y a todos cuantos meditan les llegan, en que todo esta gastado, todo viejo  todo visto, aunque este por ver. Porque, por más que meditemos cualquier cosa, y meditándola la transformemos, nunca la transformaremos en algo que no sea sustancia de meditación.Nos llega entonces el ansia de la vida, de conocer sin que sea con el conocimiento, de meditar solo con los sentidos o pensar de un modo táctil o sensible desde dentro del objeto pensado.Todo es nada, y en atrio de lo invisible, todas las cosas grandes y pequeñas que han formado para nosotros el sistema sentido del universo, son solo sombra y polvo removido. No hay más voz que la del ruido que hace lo que el viento levanta y arrastra, ni más silencio que lo que el viento abandona.Otros miniaturas de imagen, caricaturas de estiércol son arrastrados circularmente para terminar acá o allá. Un día al final del conocimiento de las cosas, se abrirá la puerta del fondo y todo lo que fuimos basura de estrellas y de almas, será barrida hacia afuera de la casa, para que lo que existe vuelva a empezar. Todo cuanto he pensado, todo cuanto he soñado, todo cuanto he hecho o no, todo esto se ira en el otoño, como las cerillas usadas que tapizan el suelo en diferentes sentidos, O los papeles estrujados en falsas pelotas, o los grandes imperios, las religiones, las filosofías con que han jugado, al hacerlas, los hijos somnolientos del abismo. Todo desde la casa que tengo, desde los dioses que he tenido, todo cuanto ha sido mi alma, todo se va en otoño.El alma humana es un abismo oscuro y viscoso, en la superficie solo existe el desconocimiento, De desconocernos a nosotros mismos y desconocernos los unos a los otros. Pasaremos todos, así como es la misma luz la que ilumina el rostro de los santos, como los zapatos de los transeúntes, Así será la misma falta de luz la que deje en el oscuro el rostro de los santos y los zapatos gastados de los transeúntes.En el vasto remolino, como el de las hojas secas, en el que yace indolente el mundo entero tanto importan los reinos como los vestidos de una costurera, Y las trenzas de una pequeña niña valen lo que el cetro del mayor imperio. Nadie se amaría a si mismo si de verdad se conociese, Y así si no existiese la vanidad, sangre de la vida espiritual, moriríamos de anemia en el alma. Nadie conoce al otro, y menos mal que no le conoce, si le conociese, descubriría en el, aunque madre, mujer, o hijo, al más intimo metafísico enemigo. Nos entendemos, porque nos ignoramos. Que sería de tantos conyugues felices si pudiesen ver el uno en el alma del otro. Todos los casados del mundo son mal casados porque en su íntimo fuero guardan en si la imagen sutil del hombre deseado que no es aquel, La figura voluble de la mujer sublime a la que aquella no ha realizado. Los mas aparentemente felices ignoran en sí mismos estas disposiciones suyas frustradas. Somos esclavos de las luces y de los colores. Todo cuanto hacemos, todo cuanto pensamos o sentimos, Lleva la misma mascara, Debajo de los trapos, de todo cuanto, a solas, creemos que es esencialmente nosotros, Pero al final no es más que la parodia intima de la verdad, de lo que nos suponemos. Por más que nos quitemos lo que vestimos, nunca llegamos a la desnudez, pues la desnudez es un fenómeno del alma y no de quitarse el traje. Así vestidos de cuerpo y alma vivimos felices o desgraciados o no sabiendo lo que somos. Unos y otros, liberados o malditos ven de repente que todo cuanto somos es lo que no somos, Que nos engañamos en lo que es verdadero y no tenemos razón en lo que concluimos justo. Y ese que en un breve periodo, ve el universo desnudo, Crea una filosofía, o sueña una religión, Y la filosofía se divulga, y se propaga la religión, y los que creen en la filosofía pasan a usarla como una veste que no ven, y los que creen en la religión pasan a ponérsela como una máscara de la que se olvidan. Y siempre, desconociéndonos a nosotros y a los demás, y entendiéndonos alegremente por eso, pasamos danzando la danza de los mil velos, O por las conversaciones vacía, bien llamadas de descanso, Humanos, fútiles, al son de la orquesta de los astros. Has meditado ya cuanto nos desconocemos, nos vemos, y no nos vemos, Nos oímos y cada uno escucha tan solo una voz que está dentro de el. Las palabras de los demás son errores de nuestra audición, naufragios de nuestro entendimiento. Leemos verdad en lo que otros dejan caer sin intención de darle un sentido profundo. La voz de un arroyo que interpretamos, ¿cómo explicadora? La voz de los árboles, en cuyo murmullo ponemos sentido. Todas son cenizas que resbalan por las rejas de nuestra celda.  La niña sabe que la muñeca no es real y la trata como real hasta llorarla y disgustarse cuando se rompe. El arte del niño es el de irrealizar, bendita esa edad equivocada de la vida, cuando se niega el amor, Porque no hay sexo, cuando se niega la realidad por jugar, Tomando por reales cosas que no lo son. Que sea yo vuelto niño y me quede siéndolo siempre, sin que me importe los valores que los hombres conceden a las cosas, ni las relaciones que los hombres establecen entre ellas. Cuando era un niño, ponía los soldados de plástico, patas para arriba. ¿Hay algún argumento con aptitudes lógicas para convencer, que me demuestre que los soldados reales no deben andar cabeza abajo? El niño no da más valor al vidrio que al oro, ¿y en verdad vale más el oro? No debe confundirse la inocencia natural del niño, con el instinto infante de la humanidad que hace que el mas orgulloso de nosotros anhele la mano paternal que lo guié a través del misterio y la confusión del mundo, tenemos que arrimarnos a un amparo, o a una vana figura o amante vano; porque la forma es siempre incierta, El cielo es siempre lejano y la vida siempre ajena. El mas alto de nosotros es solo un conocedor más cercano a lo hueco e incierto de todo. Puede que nos guié una ilusión, la conciencia, sin embargo es las que nos guía. La más vil de todas las necesidades: la de la confesión, la de la confidencia, es la necesidad de la mente de ser exterior. Confiesa si, pero confiesa lo que no siente. Expresarse es siempre equivocarse. Ser consciente es decir para ti, mentir. Cuanto más contemplo el espectáculo del mundo, y el flujo y reflujo de la mutación de las cosas, más profundamente me convenzo de la ficción ingénita de todo, del prestigio falso de la pompa de todas las realidades. Y en esta contemplación, que a todos los que reflexionan les abra sucedido tener alguna vez, la marcha multicolor de las costumbres y las modas, el camino complejo de los progresos y de las civilizaciones, la confusión grandiosa de los imperios y de las culturas-Todo esto se me representa como un mito y una ficción, soñado entre sombras y olvidos. Pero no se si la definición suprema de todos esos propósitos muertos, hasta cuando son conseguidos, debe estar en la abdicación extática del buda, que al comprender la vacuidad de las cosas, se alzo de su éxtasis diciendo "ya lo sé todo" o en la indiferencia demasiado experta del emperador severo, " lo he sido todo, nada vale la pena". Desde la marea absurda del sentido, en todos nuestros actos de la vida desde el nacer al morir, no actuamos, somos actuados; no vivimos, somos vividos. Si alguien dice que todo esto es falso y absurdo, no le creas, pero tampoco creas lo que digo, porque no hay que creer en nada (no hay mayor asesino de la creatividad que la creencias).¿Que puedo esperar y de que? Feliz de aquel que no exige la vida más de lo que ella espontáneamente propone y guiándose por el instinto de los gatos que busca el sol cuando hace sol, y cuando no hace sol el calor donde quiera que este. Feliz quien abdica de todo, porque al abdicar de todo nada le puede ser agregado, quitado, o disminuido. Que hay de sublime que sobreviva al tiempo y a las medidas, que puede deslizarse para nuestro aliento diario de las palabras vacías de cualquier poesía. (1)(A excepción de):"Las sombras del bambú, barren las escaleras Pero ni una mota de polvo se agita; La luz de la luna atraviesa las profundidades del estanque sin dejar huella alguna en el estanque" (2)(1)fernando pessoa  . El desasosiego. (1984). Barcelona: seix barral.(2) haiku . retazos de la luna azul.





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