la gran purga


"La gratitud es una enfermedad que sufren los perros". 


El niño, el pequeño Iósif, ha orinado sangre. No es la primera vez. Su padre, Visarión, zapatero, borracho, violento, y sospechando siempre que Iósif no es un hijo de su sangre, alterna furia, alcohol y ceguera golpeando también a su mujer, Yekaterina Gueladze, Keke, hasta casi matarla.(José Stalin)

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Un día, ante esa escena, Iósif se atreve y le lanza un cuchillo.
La gota rebasa el vaso. La mujer pide ayuda, y el jefe de policía de la comarca logra una salida: muda a madre e hijo lo más lejos posible, y ella se abre paso trabajando hasta el agotamiento en lo que cuadre. Todo sea por Iósif y su educación. Y no parará hasta inscribirlo en una escuela religiosa…

El niño ha nacido en Gori, una pequeña aldea georgiana, el 6 de diciembre de 1878. Por muchos años será Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, hasta que se instaló en la historia como Iósif (José) Stalin, palabra que significa "de acero". Apodo que no defraudará…

Pero ha nacido frágil. Su pie izquierdo tiene los dedos unidos por una membrana (defecto llamado sindactilia), que nunca le permitirá caminar de modo normal.

Antes de cumplir 7 años contrae sarampión, escarlatina y viruela, que deja en su cara huellas perennes…

Adolescente, lo atropella un carro de caballos y le quiebra un brazo. Su madre, supersticiosa y fatalista, cree que pesa sobre su hijo una maldición –algo que los años probarán, pero en sentido contrario–, y se esfuerza para dotarlo de armas contra la adversidad del destino: lo imagina convertido en un pope, un alto jefe religioso, un líder espiritual… y casi acierta. Porque Iósif, precoz lector y empujado por ella, alcanza lo que en su condición social desvalida es una gran victoria: una beca para estudiar en el Seminario Teológico de Tiflis, de línea ortodoxa georgiana. Una experiencia que detestó hasta su muerte.

Pero aquellos avatares de salud –y sus cicatrices–, más los rumores de su condición de hijo bastardo, no fueron aplacados por la serenidad y el silencio del seminario. La violencia, como un gen implacable, lo empuja a sangrientas peleas callejeras que su madre trata de mitigar… con no menos terribles castigos físicos. Un círculo vicioso que lo torna cada vez más provocador y amenazante.

En realidad, un bifronte. Una doble cara. Porque las grescas cotidianas, a veces con muchachos mayores que él, tienen un extraño contrapeso: Iósif escribe poemas nada desdeñables, canta con excelencia (bien pudo triunfar en ese campo), y abraza con pasión la lectura de libros de corte revolucionario. Una revolución que no tardará…


De Soso el poeta a Koba el genocida ( Como de adolf el pintor a el führer  asesino de mazas)


============={MAÑANA}===============

El capullo de rosa se había abierto

Y sus pétalos extendidos rozaban los de la violeta

El lirio se despertaba

E inclinaba su cabeza mecido por brisa

En lo alto de las nubes la alondra

cantaba un himno de trinos

Mientras el alegre ruiseñor

Decía con dulce voz:

<<Llenate de flores,oh tierra hermosa,

Alegra el país de los iberos

Y tú,georgiano,mediante el estudio

lleva alegría a tu patria>>.

                                                                       Soselo

==========={A la luna}==================

Muévete incansable

No inclines tu cabeza

Disipa la bruma de las nubes

Grande es la provincia del Señor

Sonríe benigna a la tierra

Que se extiende a tus pies;

Canta una nana al glaciar

Colgado del cielo.

Ten por seguro que otrora,

Lleno de aflicción, un hombre oprimido

Se esfuerza de nuevo por alcanzar la montaña pura,

Cuando la esperanza lo exalta

Así, amada luna,como antes

Resplandece a través de las nubes;

Suavemente en la bóveda azul

Haz que jueguen tus ratos.

Pero me desabrocharé el chaleco

Y expondré mi pecho a la luna,

Con los brazos abiertos adoraré

A la que expande luz sobre la tierra

 Primer traspié. En el seminario no están dispuestos a tolerar su rebeldía, y menos su proclamado ateísmo. Ergo, lo expulsan. Deja de ser "Soso", su apodo de niño: empiezan a llamarlo Koba (Invencible), nombre de un héroe literario.

Apenas volvió a ver un par de veces a su padre, un alma perdida entre la crueldad, el vodka y el vino, que desaparece de su vida de modo poco claro: una versión dice que lo mataron en una riña de taberna; otra, que murió en 1909 en un hospital de Tiflis, arrasado por la tuberculosis, y fue a parar a una fosa común.

La Revolución de Octubre (1917) lo encuentra entre los bolcheviques más radicales. En 1922, a sus 44 años, es secretario general del comité central del Partido ComunistaDos años después, al morir Vladímir Lenin, acapara el poder y purga de opositores al partido.

es un evidencia epistemológica , sin muchos detractores el hecho de que la gran mayoría de los lideres del pasado padecian de psicosis paranoica, narcisismo patológico extremo, delirio de grandeza, síndrome de mesianismo , personalidades de alto componente sádico, un enorme sentimiento de inferioridad , y una voluntad férrea por ser el lobo de la manada.
 convivian en ellos alguna o todas estas características . Stalin no fue la excepción su ideología solo fue la excusa para sembrar su odio ilimitado, fue un clon de hitler, tan parecida su visión y manera de aplicar la misma al mundo (brutalidad, implacables, sin ningún tipo de lealtad ni empatía). Es una paradoja que el llamado nacional socialismo y el comunismo fuera en apariencia lo opuesto, cuando en la superficie mas banal , eran lo mismo. Aunque el bolchevismo venia en apariencia a condenar el antisemitismo que imperaba en la rusia de los zares, en los pasillos y salas del kremelin poco cambio. Lenin mismo declaraba en ucrania "Los Judíos y los habitantes de las ciudades en Ucrania deben ser tomados por los guanteletes piel-erizo,16​ enviados a luchar en primera línea y nunca se deben permitir en ningún puesto administrativo (excepto un porcentaje insignificante, en casos excepcionales, y bajo [nuestro] control de clase)" El antisemitismo en la Unión Soviética comenzó abiertamente como una campaña contra el "cosmopolita sin raíces"3​ (un supuesto eufemismo de "Judío"). En su discurso titulado "Por varias razones para el Lag en la Dramaturgia Soviética" en una sesión plenaria de la junta directiva de la Unión de Escritores Soviéticos, en diciembre de 1948, Aleksandr Fadéyev equipara los cosmopolitas con los judíos.​ En esta campaña contra el "cosmopolita sin raíces" muchos escritores importantes judíos y artistas fueron asesinados.​ Los términos como "cosmopolitas sin raíces", "cosmopolitas burgueses", y "las personas carentes de nación o tribu" (todos los cuales eran palabras en clave para Judíos) aparecieron en los periódicos. ​ La prensa soviética acusó a los judíos de "servil ante Occidente," ayudar al "imperialismo estadounidense", "imitación servil de la cultura burguesa" y "estética burguesa".​ La victimización de los judíos de la URSS en el manos de los nazis fue negada, eruditos judíos fueron retirados de las ciencias y los derechos de emigración se les negaron a los Judíos.​ La campaña antisemita stalinista culminó con el Complot de los médicos en 1953. Según Patai y Patai, la conspiración de los médicos fue "claramente dirigida a la liquidación total de la vida cultural judía."​ El antisemitismo comunista bajo el gobierno de Stalin comparte una característica común con el antisemitismo nazi y fascista en su creencia en la "conspiración judía mundial".El 23 de febrero de 1979, un artículo de seis páginas se distribuyó a través de las ciudades de Moscú y Leningrado, que criticaron a Brézhnev y a otras siete personas por ser "sionista".​ El artículo contenía rastros de antisemitismo arraigado en la que el anónimo autor, un miembro de la Organización para la Liberación de Rusia, propuso formas de identificar a los sionistas; éstas incluían "pecho y los brazos peludos", "miradas furtivas", y una "nariz de gancho".Lo primero que debe decirse sobre Stalin es que, al igual que Hitler, fue un loco; un loco asesino. Millón más, millón menos, eliminó al mismo número de personas que el jerarca nazi y con métodos parecidos: los fusilamientos y los campos de concentración; con la diferencia de que en los de Stalin los prisioneros no eran inmolados en cámaras de gas al poco de llegar sino que, tras una supervivencia media de cinco años, morían a causa de los trabajos forzados, el frío o el hambre. El número de reclusos de los “campos de trabajo correctivos” (Gulag) superó los diez millones, y los muertos los dos millones. Aquellos campos fueron creados para los antiguos aristócratas, los kulaks (campesinos medios opuestos a la colectivización), el clero ortodoxo, los delincuentes comunes y, sobre todo, los disidentes políticos. Sobre estos últimos, solo en las “grandes purgas” de 1936-1938 hubo 1,3 millones de detenidos, de los que unos 700.000 acabaron ejecutados. En total, los fusilados bajo Stalin ascienden a un millón, como mínimo, que se eleva a cuatro si se añaden los muertos en campos de trabajo y en deportaciones masivas de población. Doy cifras conservadoras, multiplicadas por dos o más por algunos historiadores.
Tampoco la vida privada de Stalin superó a la de Hitler en ningún sentido. Huérfano de padre, tuvo siempre mala relación con su madre y no asistió a su entierro; hay serias sospechas de suicidio tanto de su segunda mujer como de su único hijo, y cuando le sobrevino el ataque fatal, sus íntimos dejaron pasar las horas sin llamar a un médico; Koba mismo había denunciado “conspiraciones de médicos”, pero, además, su muerte aliviaba a todos. Su obsesión paranoica es comparable a la del líder nazi, aunque menos racional y previsible. Un alemán conservador, ario por los cuatro costados y respetuoso con el partido tenía altas probabilidades de no ser molestado por los esbirros del Führer. Con Stalin, ni el bolchevique más ferviente estaba seguro. Al revés, podía ser detenido, torturado, obligado a confesar delitos imaginarios y finalmente ejecutado. Sencillamente, porque Koba sentía envidia hacia él. Stalin condenó a Trotski por “izquierdista”, a Zinoviev, Kamenev o Bujarin —que le apoyaron en la operación contra Trotski— por “derechistas”, a los jefes de la policía secreta Yagova y Yezhov... Toda la plana mayor bolchevique de 1917-1923, la protagonista del Octubre Rojo, había sido eliminada en 1939.
Y entonces, ese mismo año, se embarcó en su gran operación política, máxima prueba de su falta de principios morales: se alió con Hitler, su enemigo jurado, para repartirse Polonia. La responsabilidad del inicio de la Segunda Guerra Mundial recae, por tanto, sobre ambos, aunque luego, al atacar Hitler a su aliado (que fue así; Stalin nunca rompió el acuerdo, aunque quizás solo por falta de previsión), pasara a la historia como el adalid del antifascismo y hasta fuera candidato al Premio Nobel de la Paz.

No vale la pena dar más datos sobre la catadura moral del personaje. Al igual que con su rival nazi, su personalidad es, en definitiva, lo de menos. Lo importante, lo que no deberíamos dejar de preguntarnos nunca, es cómo pudo aquel sistema poner a un monstruo de este calibre a su cabeza. La primera respuesta que se le ocurre a uno es similar a la del caso alemán: atribuirlo a la tradición rusa; en este caso, al zarismo, tiranía brutal como pocas (aunque su número de víctimas, comparado con el de los bolcheviques, sea cosa de niños). Estar dominados por un déspota caprichoso de quien se esperaba la solución de todos los males sociales era lo habitual para un ruso. Pero hay otra respuesta, muy distinta, que creo más interesante: me refiero a la debilidad política de la teoría marxista, a la falta de precauciones ante los posibles abusos de los futuros dirigentes de la dictadura del proletariado, un tránsito obligado en el proceso de construcción del paraíso socialista. Karl Marx, tan penetrante en su crítica social, mostró una sorprendente ingenuidad política al subirse, sin más, al tren jacobino: solo importaba la toma del poder por el proletariado.                             Cuando esto ocurriera, ¿por qué poner límites al gobierno del pueblo trabajador? No previó algo tan elemental como que los representantes del proletariado, al disponer del poder absoluto, pudieran usarlo en su propio beneficio. Tampoco lo previó Lenin, el verdadero artífice del sistema. Ni Trotski, uno de sus colaboradores más crueles, que sólo comenzó a criticarlo cuando fue desplazado del poder. Stalin no hizo sino perfeccionar el modelo montado por Lenin y Trotski. Sus patología paranoica narcisista los llevaban a hacer de si una reproduccion al infinito . Al modo de un virus , los otros eran solo materia para su necesidad vehemente de repetirse. Esta necesidad nacida de la profunda carencia, del odio mas intimo ante todos los que eran claramente un espejo para sus debilidades, los llevaron a ser dos de los mas grandes asesinos de la historia. Las ideologías son y serán el soporte para los que ven al mundo como un enemigo , los que tienen sed de venganza, los que no soportan las diferencias, los contrapuestos, el ejercicio de soportar la libertad en todas sus caras.  La derecha y la izquierda son la estafa mas grande de los lobos disfrazado de oveja han hecho al rebaño. Solo son diferentes formas de explotar al hombre en pos del delirio de poder de unos pocos. Cabria preguntarse en que mejoro el régimen atroz y nefasto de zarismo el nuevo ideal comunista, o en que mejoró el capitalismo global a la revolución industrial. la plana mayor de 1917-1923, protagonista del Octubre Rojo, había sido eliminada en 1939




La Gran Purga (en rusoБольшая чисткаtransliterado como Bolshaya chistka), aunque más comúnmente conocida en la Rusia actual como Gran terror (Большой террор, Bolshói terror) o más específicamente como ежовщина (yezhóvshchina, "fenómeno o era de Yezhov") fue el nombre dado a la serie de campañas de represión y persecución políticas llevadas a cabo en la Unión Soviética en el final de la década de 1930. Cientos de miles de miembros del Partido Comunista Soviético, socialistas, anarquistas y opositores fueron perseguidos o vigilados por la policía; además, se llevaron a cabo juicios públicos, se envió a cientos de miles a campos de concentración del Gulag y otros fueron ejecutados. Cantidad o número de víctima  En 1990, Vladímir Kriuchkov, director del KGB, declaró que entre 1930 y 1953 se encarcelaron 3,8 millones de personas y que 786.000 fueron sentenciadas a muerte. Los historiadores no ponen en duda la veracidad de estas cifras.
Arrestos y condenas de la policía secreta (OGPUNKVD), 1930-193910
AñoArrestosCondenadosCondenas
EjecutadosA campos y prisiónExilioOtros
1930331.544208.06920.201114.44358.81614.609
1931479.065180.69610.651105.68363.2691.093
1932410.433141.9192.72873.94636.01729.228
1933505.256239.6642.154138.90354.26244.345
1934205.17378.9992.05659.4515.99411.498
1935193.083267.0761.229185.84633.60146.400
1936131.168274.6701.118219.41823.71930.415
1937939.750790.665353.074429.3111.3666.914
1938638.509554.258328.618205.50916.8423.289
19392.55254.6663.7832.888

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